Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia MISTRESs ARBÜTHNOT.––Me niego a casarme contigo.
LORD ILLINGWORTH.––¿Hablas en serio?
MISTRESS ARBUTHNOT.––SÃ.
LORD ILLINGWORTH.––¿Por qué razones? Me interesan enormemente.
MISTRESS ARBUTHNOT.––Ya se las he explicado a mi hijo.
LORD ILLINGWORTH.––Supongo que serán muy sentimentales, ¿no? Las mujeres vivÃs por y para vuestras emociones. No poseéis filosofia de la vida.
MISTRESS ARBUTHNOT.––Tienes razón. Las mujeres vivimos por y para nuestras emociones. Por y para nuestras pasiones, si lo quieres.Yo tengo dos pasiones: el amor hacia mi hijo y el odio hacia ti. Tú no puedes borrarlas. Se alimentan entre sÃ.
LORD ILLINGWORTH.––¿Qué clase de amor es ése que necesita tener el odio por hermano?
MISTRESS ARBUTHNOT.––La clase de amor que yo tengo por Gerald. ¿Crees que es terrible? Bien; lo es. Todo amor es terrible. Todo amor es una tragedia. Yo te amé una vez. ¡Qué tragedia es para una mujer haberte amado!
LORD ILLINGWORTH.––¿Te niegas a casarte conmigo?
MISTRESS ARBUTHNOT.––SÃ.
LORD ILLINGWORTH.––¿Porque me odias?