Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––¡Qué curioso! En este momento estás igual que la noche que me dejaste, hace veinte años. Tienes la misma expresión en la boca. Te doy mi palabra, Rachel, que ninguna mujer me ha amado como tú.Tú te diste a mà como una flor para que yo hiciese con ella lo que quisiera. Fuiste el más bonito de los juguetes, la más fascinante de las novelas... (Saca su reloj.) ¡Las dos menos cuarto! Debo volver a Hunstanton. Supongo que no volveré a verte. Lo siento, lo siento de veras. Es una experiencia divertida encontrarse entre las personas de nuestro mismo rango y tratando muy seriamente a la querida de uno y a su... (Mistress Arbuthnot coge el guante y cruza la cara de Lord Illingworth con él. Lord Illingworth se estremece. Le turba lo insultante del castigo. Por fin se controla, va hacÃa la ventana y mira a su hijo. Suspira y abandona la habitación.)
MISTRESS ARBUTHNOT.––Lo hubiera dicho. Lo hubiera dicho. (Entran Gerald y Hester desde el jardÃn.)
GERALD.––Bueno, querida mamá. Después de todo no has salido, asà que venimos a buscarte. Mamá,
¿has estado llorando? (Se arrodilla junto a ella.)
MISTRESS ARBUTHNOT.––¡Hijo mÃo! ¡Hijo mÃo! ¡Hijo mÃo! (Le acaricia el cabello.) HESTER.–– (Acercándose.) Pero ahora tiene usted dos hijos. ¿Me quiere como hija?
MISTRESS ARBUTHNOT .––(Levantando la vista.) ¿Me quiere usted como madre?