Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.–– (Frunce el ceño, luego se levanta lentamente y va hacia la mesa donde está su sombrero y sus guantes. Mistress Arbuthnot permanece junto a la mesa. El coge uno de sus guantes y empieza a ponérselo.) Entonces ¿ya no tengo nada que hacer aquÃ, Rachel?
MISTRESS ARBUTHNOT.––Nada *.
* Mistress Arbuthnot repite, irónicamente, las mismas palabras anteriormente dichas por Lord Illingworth. Esta transmutación, que produce un efecto moral en los personajes, es prototÃpica del arte dramático de Wilde.
LORD ILLINGWORTH.––¿Es un adiós?
MISTRESS ARBUTHNOT.––Espero que esta vez para siempre.