Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia Escena: salón de Hunstanton Chase después de la cena. Luces encendidas. Puertas a izquierda y derecha.
Las mujeres están sentadas en el sofá.
MISTRESS ALLONBY––¡Qué bien se está un rato sin los hombres!
LADY STUTFIELD.––SĂ; los hombres nos persiguen horriblemente, Âżverdad?
MISTRESS ALLONBY.––¿Perseguirnos? DesearĂa que lo hiciesen.
LADY HUNSTANTON.––¡Querida!
MISTRESS ALLONBY.––Lo malo es que pueden ser perfectamente felices sin nosotras. Por eso creo que el deber de toda mujer es no dejarlos solos ni un momento, excepto durante este rato de despuĂ©s de la cena, sin el cual creo que nosotras, las pobres mujeres, nos convertirĂamos por completo en sombras.
(Entran criados con el café.)
LADY HUNSTANTON.––¿Convertirnos en sombras, querida?
MISTRESS ALLONBY.––SĂ, lady Hunstanton. Es dificil mantener a los hombres. Siempre están intentando escapársenos.
LADY STUTFIELD.––Me parece que somos nosotras las que queremos escapar de ellos. Los hombres no tienen corazón. Conocen su poder y lo utilizan.