Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia No sé de lo que habla. Hace años que no lo escucho.
LADY CAROLINE.––Entonces ¿nunca lo ha perdonado? ¡Qué triste es eso! Pero la vida en sà es muy triste, muy triste, ¿verdad?
MISTRESS ALLONBY.––La vida, lady Stutfield, es simplemente un «mauvais quart d'heure» hecho con momentos exquisitos.
LADY STUTFIELD.––SÃ, hay momentos, ciertamente. Pero ¿fue algo muy malo lo que hizo mÃster Allonby? ¿Se encolerizó con uste o dijo algo poco amable o que era verdad?
MISTRESS ALLONBY.––¡Oh, querida! No; Ernest es invariablemente tranquilo. Ésa es una de las razones por la que siernpre me pone nerviosa. Nada hay tan inaguantable como la calma. Hay algo brutal en el buen carácter de la mayorÃa de los hombres modernos. Me admiro de que las mujeres podamos soportarlo tan bien como lo hacemos.
LADY STUTFIELD.––SÃ; el buen carácter de los hombres demuestra que no son sensibles como nosotras. Abre una gran barrera entre marido y mujer, ¿verdad? Pero me gustarÃa mucho saber qué fue lo que hizo de malo mÃster Allonby.
MISTRESS ALLONBY.––Bueno; se lo diré si me promete solemnemente contárselo a todo el mundo.