Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LADY STUTFIELD.––SÃ; el sentido común de los maridos es ciertamente muy, muy penoso. ¿Cuál es su concepto del marido ideal?
MISTRESS ALLONBY.––¿El marido ideal? No puede haber tal cosa. Es un error.
LADY STUTFIELD.––El hombre ideal, entonces, en su relación con nosotras.
LADY CAROLINE.––Probablemente, serÃa muy realista.
MISTRESS ALLONBY.––¡El hombre ideal! ¡Oh! El hombre ideal seria el que nos hablase como si fuéramos diosas y nos tratase como si fuéramos niñas. Nos negarÃa todas nuestras peticiones serias y satisfarÃa nuestros caprichos. Nos prohibirÃa ejercer misiones. Siempre dirÃa mucho más de lo que en realidad quisiese decir y querrÃa decir mucho más de lo que dijese.
LADY HÜNSTANTON.––Pero ¿cómo puede ser eso, querida?
MISTRESS ALLONBY.––No perseguirÃa a otras mujeres bonitas. Eso demostrarÃa su falta de gusto, o harta sospechar que tenÃa demasiado. No; serÃa amable con todas, pero dirÃa que ninguna le atraÃa.
LADY STUTFIELD.––SÃ; es muy, muy agradable oÃr hablar de otras mujeres.
MISTRESS ALLONBY.––Si le preguntásemos algo, tendrÃa que contestarnos hablándonos de nosotras.