Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia MISTRESS ALLONBY.––¡Oh! Sobre el puritanismo, naturalmente.
LORD ILLINGWORTH.––Voy a convertirla. ¿Cuánto tiempo me da para hacerlo?
MISTRESS ALLONBY.––Una semana.
LORD ILLINGWORTH.––Una semana es más de lo necesario. (Entran Gerald y Lord Afred.) GERALD.–– (Yendo hacia mistress Arbuthnot.) ¡Querida mamá!
MISTRESS ARBUTHNOT. Gerald, no me encuentro bien. Lléveme a casa, Gerald. No debiera haber venido. GERALD.––Lo siento mucho, mamá. Te acompañaré. Pero antes debes conocer a Lord Ilingworth.
(Cruza la habitación.)
MISTRESS ARBUTHNOT.––Esta noche no, Gerald.
GERALD.––Lord Illingworth, quiero que conozca usted a mi madre; LORD ILLINGWORTH.––Con mucho gusto. (A mistress Allonby.) Regresaré al momento. Las madres de la gente siempre me aburren muchÃsimo *. Ésa es su tragedia.
* En esta linea falta una frase crucial para entender la irónica humorada de Wilde. Debe decir: «Todas las mujeres se acaban pareciendo a sus madres. Esa es su tragedia.» MISTRESS ALLONBY: «Sin embargo, a los hombres no les ocurre. Esa es la suya.»
MISTRESS ALLONBY. A los hombres no les ocurre. Esa es la suya.