Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia FESTER.––¡MÃster Arbuthnot tiene un bello carácter! Es tan simple y tan sincero. Tiene uno de los mejores caracteres que he conocido. Es un privilegio conocerlo.
LADY CAROLINE.––No es costumbre en Inglaterra, miss Worsley, que una mujer joven hable con tanto entusiasmo de una persona del sexo contrario. Las mujeres inglesas ocultan sus sentimientos hasta después de casadas. Entonces los muestran.
FESTER.––¿No conciben en Inglaterra la amistad entre un hombre y una mujer jóvenes? (Entra lady Hunstanton, seguida de un criado que trae chales y un almohadón.) LADY CAROLINE.––Pensamos que es poco aconsejable. Jane, precisamente estábamos hablando de la bella reunión a la que nos ha invitado.Tienes un maravilloso don para elegir.
LADY HUNSTANTON.––¡Querida Caroline, qué amable eres! Creo que congeniaréis todos muy bien.Y
espero que nuestra encantadora visitante americana se llevará un buen recuerdo de la vida de campo inglesa. (Al criado.) El almohadón póngalo ahÃ, Francis.Y mi chal. El de Shetland.TraÃgame el de Shetland.
(Sale el criado. Entra Geral Arbuthnot.)
GERALD.––Lady Hunstanton, tengo una buena noticia que comunicarle. Lord Illingworth acaba de ofrecerme el puesto de secretario suyo.