Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia MISTRESS ARBUTHNOT.––Mi hijo... (Lord Illngworth se encoge de hombros.) ¿Marcharse con el hombre que manchó mi juventud, que arruinó mi vida, que mancilló cada instante de ella? Tú no te das cuenta de que mi pasado está lleno de sufrimiento y vergüenza.
LORD ILLINGWORTH.––Mi querida Rachel, debo decirte que creo que el futuro de Gerald es considerablemente más importante que tu pasado.
MISTRESs ARBUTHNOT.––Gerald no puede separar su futuro de mi pasado.
LORD ILLINGWORTH.––Eso es exactamente lo que deberÃa hacer. Eso es exactamente lo que deberÃas de ayudarle a hacer. ¡Qué tÃpicamente femenina eres! Hablas sentimentalmente y eres terriblemente egoÃsta.
Pero no tengamos una escena, Rachel, quiero que veas el asunto desde el punto de vista del sentido común; desde el punto de vista de qué es mejor para nuestro hijo, quedándonos tú y yo fuera de la cuestión. ¿Qué es ahora nuestro hijo? Un empleadillo en un pequeño Banco provincial, en una ciudad inglesa de tercera categorÃa. Si crees que es feliz asÃ, estás equivocada. Está muy descontento.
MISTRESS ARBUTHNOT.––No lo estaba hasta conocerte a ti. Tú lo hiciste cambiar.