Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––Si desea quedarse sola con su hijo, los dejo. Puede tener alguna razón que no desee que oiga yo.
MISTRESS ARBUTHNOT.––No tengo otra razón.
LORD ILLINGWORTH.––Entonces, muchacho, podemos dar la cosa por hecha.Venga usted; iremos a la terraza a fumar juntos un cigarrillo.Y mistress Arbuthnot, permÃtame que le diga que creo que ha obrado usted muy, muy sabiamente. (Sale con Gerald. Mistress Arbuthnot se queda sola. Permanece inmóvil con un gesto de infinito dolor en el rostro.)
TELÓN
Escena: la galerÃa de retratos de Hunstanton Chase. Puerta al fondo que da a la terraza. Lord Illingworth y Gerald están a la derecha. Lord Illingworth, sobre un sofá. Gerald, en una silla.
LORD ILLINGWORTH.––Su madre es una mujer muy sensata, Gerald. SabÃa que al fin consentirÃa.
GERALD.––Mi madre es terriblemente escrupulosa, Lord Illingworth, y sé que ella no cree que soy lo bastante apto para el puesto de secretario suyo. Está en lo cierto. Fui muy holgazán cuado iba a la escuela y no podÃa aprobar ni un examen.
