Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia GERALD.––Pero es muy difÃcil introducirse en sociedad, ¿no?
LORD ILLINGWORTH.––Hoy dÃa, para introducirse en sociedad hay que dar de comer a la gente, divertirla u ofenderla... ¡Eso es todo!
GERALD.––¡Supongo que la sociedad será deliciosa!
LORD ILLINGWORTH.––Estar en ella es sólo un aburrimiento. Pero estar fuera de ella es una tragedia.
La sociedad es una cosa necesaria. Ningún hombre tiene un verdadero éxito en este mundo, a menos que cuente con la ayuda de una mujer, y las mujeres gobiernan la sociedad. Si no tiene usted una mujer a su lado, está perdido. Más le valdrÃa entonces hacerse abogado, agente de bolsa o periodista.
GERALD.––Es muy dificil entender a las mujeres, ¿verdad?
LORD ILLINGWORTH.––No intente nunca entenderlas. Las mujeres son cuadros. Los hombres son problemas. Si desea saber lo que una mujer quiere decir realmente, lo cual es siempre peligroso, mÃrela y no la escuche.
GERALD.––Pero las mujeres son terriblemente inteligentes, ¿no?