Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia GERALD. ¡Mamá, qué poco constante eres! Ni un solo momento pareces saber lo que deseas. Hace una hora y media, en el salón, estabas de acuerdo con todo; ahora vuelves a poner objeciones e intentas forzarme a que deseche la mejor oportunidad de mi vida. Sí, la mejor oportunidad. No supondrás que hombres como Lord Illingworth se encuentran todos los días, ¿verdad, mamá? Es extraño que cuanto tengo yo tan buena suerte, la única persona que pone dificultades es mi propia madre. Además, tú sabes, mamá, que amo a Hester Worsley ¿Quién no iba a amarla? La amo más de lo que crees, mucho más.Y si tuviera una posición, si tuviera porvenir, podría..., podría pedirle... ¿No entiendes, mamá lo que significa para mí ser el secretario de Lord Illingworth? Si lo fuera, podría pedirle a Hester que fuese mi mujer. Siendo empleado de banco con cien libras al año seria una impertinencia pedírselo.