Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LADY HUNSTANTON.––Estoy muy contenta de la buena suerte de Gerald Arbuthnot. Es un protegé mÃo. Y me agrada particularmente que Lord Illingworth le haya ofrecido ese puesto sin que yo le haya ni siquiera sugerido nada. A nadie le gusta que le pidan favores. Recuerdo a la pobre Charlotte Pagden que una temporada se hizo completamente impopular porque tenÃa una institutriz francesa que querÃa recomendar a todo el mundo.
LADY CAROLINE.––Vi a la institutriz, Jane. Lady Pagden me la envió. Fue antes que viniese Eleanor.
Era demasiado bonita para estar en una casa respetable. No me extraña que lady Pagden estuviera tan ansiosa por deshacerse de ella.
LADY HuNSTANTON.––Eso lo explica todo.
LADY CAROLINE. John, la hierba está demasiado húmeda para ti. Será mejor que te pongas inmediatamente tus botines.
SIR JOHN.––Me encuentro muy confortablemente, Caroline, te lo aseguro.
LADY CAROLINE.––PermÃtame que te diga que de esto sé más que tú, John. Te ruego que hagas lo que te he dicho. (Sir John se levanta y sale.)
LADY HUNSTANTON.––Le estropeas *, Caroline; realmente es asÃ. (Entran mistress Allonby y lady Stufeld. A mis tress Allonby.) Bueno, querida, espero que le haya gustado el parque. Es famoso por su arbolado.