Cuentos completos
Cuentos completos Al recorrerlos todos con la vista, la determinación de recoger objetos incluso más extraordinarios que estos atormentaba al joven. Se dedicaba cada vez con más Ãmpetu a la búsqueda. De no haber estado enceguecido por la ambición y convencido de que, algún dÃa, un nuevo descubrimiento echado a la basura lo recompensarÃa, las desilusiones que habÃa sufrido —ni hablar del cansancio y la burla—, lo habrÃan hecho abandonar la búsqueda. Con una bolsa y una vara larga con un gancho adaptable, revolvÃa todos los terrenos baldÃos, escarbaba entre los matorrales, buscaba en todos los callejones y espacios entre paredes donde sabÃa que podÃa encontrar objetos de este tipo arrojados a la basura. Al volverse más exigente en la búsqueda y menos flexible en su gusto, las desilusiones se volvieron innumerables, pero la esperanza de encontrar algún trozo de porcelana o vidrio, marcado o roto de forma curiosa, lo animaba. Pasaron los dÃas. Ya era un adulto. Su carrera —esto es, su carrera polÃtica— era parte del pasado. Ya nadie lo visitaba. Era demasiado introvertido como para invitarlo a cenar. Nunca hablaba con nadie acerca de sus verdaderas ambiciones; era evidente, por cómo se comportaban los demás, que no lo comprendÃan.