Cuentos completos
Cuentos completos Apoyó la espalda contra el respaldo del sillón y miró a Charles tomar con indiferencia los objetos de la repisa una y otra vez y volverlos a apoyar enfáticamente para remarcar lo que decía acerca de la conducción del Gobierno.
—Dime la verdad, John —dijo Charles de repente, volviéndose y mirándolo a los ojos—. ¿Qué ha sucedido para que abandonaras todo de un día para el otro?
—No he abandonado —contestó John.
—Pero ya no tienes la más mínima oportunidad —dijo Charles con severidad.
—No estoy de acuerdo contigo —dijo John con convicción.
Charles lo miró con profunda incomodidad; estaba completamente confundido. Tenía la extraña sensación de que hablaban de cosas distintas. Miró alrededor para encontrar algún tipo de sosiego ante ese horrible pesar, pero con el desorden de la casa se sintió aún más abatido. ¿Qué significaban esa vara y esa vieja bolsa de arpillera colgada en la pared? ¿Y esas piedras? Miró a John: algo duro y distante en su expresión lo alarmó. Estaba completamente seguro de que jamás integraría una plataforma electoral.
—Lindas piedras —dijo tan alegremente como pudo. Y diciendo que tenía un compromiso por cumplir, se despidió de John para siempre.