Cuentos completos
Cuentos completos «A salvo, a salvo, a salvo», el corazón de la casa late orgulloso. «Tantos años», susurra él, «y me has vuelto a encontrar». «Aquí», murmura ella, «durmiendo; en el jardín, leyendo, riendo, llevando las manzanas al altillo. Aquí dejamos nuestro tesoro». Inclinados, sus luces me hicieron abrir los ojos. «¡A salvo, a salvo, a salvo!». El pulso de la casa late con fuerza. Me despierto y digo «Oh, ¿es éste su tesoro enterrado? La luz del corazón».