Cuentos completos
Cuentos completos Si la mente es atravesada por esas pequeñas flechas, y —en tanto la sociedad asà lo dispone— tan pronto como se lanza una ya se prepara la próxima; si esto irradia calor, y además han encendido la luz eléctrica; si en tantos casos decir algo deja atrás la necesidad de mejorar y corregirse, agitando además lamentos, placeres, vanidades, deseos. Si son los hechos que he mencionado, y los sombreros, las boas de piel, los frac de los caballeros y los alfileres de corbata con perlas lo que sale a la superficie, ¿qué chances quedan?
¿De qué? Cada vez se hace más difÃcil decir por qué, a pesar de todo, estoy aquà sentada creyendo que ahora no puedo decir qué sucedió o siquiera recordar cuándo ocurrió por última vez.
—¿Has visto el desfile?
—El Rey se veÃa frÃo.
—No, no, no. ¿Pero qué decÃas?
—Se ha comprado una casa en Malmesbury.
—¡Qué afortunada de haber encontrado una!