Cuentos completos
Cuentos completos —Es nuestra culpa —dijo—. Todas sabemos leer; pero ninguna, excepto Poll, se ha tomado el trabajo de hacerlo. Yo, por ejemplo, he dado por sentado que el deber de una mujer durante su juventud es criar niños. Admiraba a mi madre por haber criado diez; y más a mi abuela por criar quince. Mi ambición, lo confieso, era criar veinte. Hemos pasado todos estos años creyendo que los hombres se esfuerzan tanto como nosotras y que su trabajo tiene tanto mérito como el nuestro. Mientras nosotras criamos a los niños, ellos, suponÃamos, escriben libros y pintan cuadros. Hemos poblado el mundo. Ellos lo han civilizado. Pero ahora que sabemos leer, ¿qué nos impide juzgar los resultados? Antes de traer otro niño al mundo deberÃamos prometer que saldremos primero a ver cómo es.