Cuentos completos
Cuentos completos Pero no. Poll nos dijo que lo había escrito un joven poeta, uno de los más reconocidos del momento. Imaginen nuestra sorpresa ante semejante revelación. Aunque le imploramos que dejara de leer, Poll siguió con extractos de «Las vidas de los Cancilleres». Cuando se detuvo, Jane, la mayor del grupo y la más lista de todas, se puso de pie y dijo que, en lo personal, no estaba convencida.
—¿Por qué, si los hombres escriben basura semejante, nuestras madres desperdiciaron su juventud para traerlos al mundo? —preguntó.
Ninguna hablaba; y en el silencio se escuchaba a la pobre Poll sollozando:
—¿Por qué mi padre me enseñó a leer?
Clorinda fue la primera en recobrar la compostura.