Cuentos completos
Cuentos completos —¡La mayorÃa de los libros son increÃblemente malos! —dijo poniéndose de pie, con tanto desconsuelo en la voz que nunca lo olvidaré.
Desde luego dijimos que Shakespeare habÃa escrito libros, y Milton, y Shelley.
—Oh sà —nos interrumpió—. Todas ustedes han sido muy bien educadas, lo entiendo. Pero no son socias de la biblioteca de Londres.
Aquà su sollozo se convirtió en llanto nuevamente. Al fin, recobrando la calma, abrió uno de los libros de la pila que siempre llevaba consigo. «Desde una ventana» o «En un jardÃn», o tÃtulos por el estilo, escritos por algún tal Benton o Henson. Leyó las primeras páginas. Escuchamos en silencio.
—Pero eso no es un libro —dijo alguien.
Tomó otro. Era un libro de historia pero no recuerdo el autor. Nuestra ansiedad crecÃa a medida que avanzaba en la lectura. Ni una palabra resultaba creÃble, y el estilo de escritura era deplorable.
—¡PoesÃa, poesÃa, poesÃa! —exclamamos con impaciencia—. ¡Léenos poesÃa!
No encuentro las palabras para describir nuestra desolación cuando abrió un pequeño volumen y comenzó a articular los ampulosos versos, plagados de un estúpido sentimentalismo.
—Seguramente lo escribió una mujer —se apuró a decir una del grupo.