Cuentos completos
Cuentos completos Esto dio lugar a una violenta disputa.
—Es injusto tildar a las mujeres tanto de puras como de impuras —dijo Poll—. Algunas ni siquiera tenemos la oportunidad después de todo. Además, no creo que Cassy sostenga que actuó como lo hizo por amor al conocimiento.
—Tiene sólo veintiuno y es increÃblemente bello —dijo Cassy con un gesto encantador.
—Voto —dijo Helen—, por que a nadie le esté permitido hablar de castidad o no castidad, salvo las que estén enamoradas.
—Oh, por favor —dijo Judith, que habÃa estado indagando en asuntos cientÃficos—, yo no estoy enamorada y estoy esperando el momento de poder explicar mis medidas para prescindir de las prostitutas y fertilizar vÃrgenes por ley.
Nos contó de un invento suyo que se instalarÃa en estaciones de metro y otros lugares públicos que, con el pago de una pequeña suma, salvaguardarÃa la salud de la nación, complacerÃa a sus hijos y aliviarÃa a sus hijas. También se le habÃa ocurrido un método para preservar los gérmenes de los futuros Cancilleres en tubos sellados.
—O de los poetas, o pintores, o músicos —siguió—, suponiendo, que estas clases no se hayan extinguido y las mujeres aún deseen tener niños.