El lector comun
El lector comun Y, recordándolo, me impresiona la certeza de que muchos más de nuestros pensamientos y sentimientos más profundos nos llegan a través de complejas combinaciones de objetos concretos, nos llegan como involutas (si puedo acuñar esa palabra) en experiencias mezcladas imposibles de desenredar, de las que alguna vez nos alcanzan directamente y en sus propias formas abstractas … El hombre es uno sin duda, gracias a algún nexo sutil, a algún sistema de vÃnculos que no podemos percibir, que se extiende desde el niño recién nacido hasta el anciano senil; pero en lo que se refiere a muchos afectos y pasiones que acaecen a su naturaleza en diferentes etapas, no es uno, sino una criatura intermitente que acaba y comienza de nuevo; la unidad del hombre, a este respecto, se coextiende únicamente a la etapa particular a la que pertenece tal pasión. Algunas pasiones, como el amor sexual, son en su origen la mitad celestiales, y la otra mitad animales y terrenas. Estas no sobrevivirán a la etapa que les es propia. Pero el amor que es absolutamente sagrado, como el de dos niños, tiene el privilegio de volver a visitar, con vistazos fugaces, el silencio y la oscuridad de los años del ocaso…[62]