El lector comun
El lector comun Las grandes guerras son extrañamente intermitentes en sus efectos. La Revolución francesa cogió a algunas personas y las hizo pedazos; a otras les pasó por encima sin tocarles un pelo de la cabeza. Jane Austen, se dice, nunca la mencionó; Charles Lamb la pasó por alto; Beau Brummell nunca le dio la más mínima importancia. Pero para Wordsworth y para Godwin fue el amanecer; vieron inconfundiblemente que
Francia en la cumbre estaba de sus horas áureas,
y el ser humano parecía nacer de nuevo.[63]