El lector comun
El lector comun Pero cuando consideramos la gran estructura de las novelas de Wessex, parece irrelevante aferrarse a pequeños puntos —este personaje, esa escena, esta frase de profunda y poética belleza. Lo que Hardy nos ha legado es algo mayor. Las novelas de Wessex no son un libro, sino muchos. Cubren un terreno inmenso; inevitablemente están llenas de imperfecciones— algunas son fallos y otras muestran únicamente el lado equivocado del genio de su creador. Pero sin duda, cuando nos hemos entregado a ellas totalmente, cuando es la hora de hacer inventario de nuestra impresión del conjunto, el efecto es imperioso y satisfactorio. Se nos ha liberado de las trabas y la mezquindad que impone la vida. Nuestra imaginación se ha dilatado y enaltecido; nuestro humor se ha vuelto risa; nos hemos empapado profundamente de la belleza de la tierra. También se nos ha hecho adentrarnos en la sombra de un espÃritu en pena y melancólico que, incluso cuando estaba más triste, se conducÃa con grave honestidad y nunca, ni siquiera cuando más motivos habÃa para la ira, perdÃa su profunda compasión por los sufrimientos de los hombres y las mujeres. Asà que lo que Hardy nos ha aportado no es una mera transcripción de la vida en un tiempo y lugar determinados. Es una visión del mundo y de la suerte del hombre tal y como se mostraron ante una imaginación poderosa, un genio profundo y poético, un alma tierna y humana.