El lector comun
El lector comun Defoe era un hombre entrado en años cuando se hizo novelista, el predecesor, con muchos años de diferencia, de Richardson y Fielding, y uno de los primeros sin duda en dar forma a la novela y lanzarla por su camino. Pero es innecesario insistir en el asunto de su precedencia, salvo que se dio a la escritura de novelas con ciertas ideas acerca del arte que provenían en parte del hecho de ser él mismo uno de los primeros en practicarlo. La novela tenía que justificar su existencia contando una historia verdadera y predicando una buena moraleja. «El hecho de sacar una historia de la invención es desde luego una falta de lo más escandalosa —escribió—. Es una suerte de mentira que hace un gran agujero en el corazón, donde gradualmente penetra el hábito de mentir.»[16] Tanto en el prefacio como en el texto de cada una de sus obras se toma, por ende, la molestia de insistir en que él no ha hecho uso de su invención, sino que se ha basado en hechos, y que su propósito ha sido el deseo sumamente moral de convertir a los viciosos o de advertir a los inocentes. Felizmente estos eran principios que concordaban muy bien con su disposición natural y sus atributos. Sesenta años de suerte variable antes de que convirtiera su experiencia en narraciones de ficción. «Hace tiempo que he resumido las escenas de mi vida en este dístico», escribió:
Ningún hombre ha probado más suertes diversas,