El viejo Bloomsbury y otros ensayos
El viejo Bloomsbury y otros ensayos De pronto, sin darnos tiempo para disponer nuestros pensamientos o preparar nuestras frases, nuestro huésped nos ha abandonado. Esa retirada sin adiós o ceremonia se adecua a su misteriosa llegada, hace muchos años, para disponer su alojamiento en este país. Porque siempre hubo en torno de él un aire de misterio. En parte se debía a su nacimiento polaco, en parte a su apariencia memorable, en parte a su inclinación por vivir en las profundidades del campo, fuera del alcance de las murmuraciones, alejado de los anfitriones, de modo que para tener noticias de él era necesario depender de las pruebas aportadas por visitantes ingenuos con el hábito de tocar timbres, quienes informaban de ese huésped desconocido que tenía modales perfectos, ojos de lo más brillantes y un inglés con un fuerte acento extranjero.
