Entre actos

Entre actos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora de Giles Oliver se pasó el peine por la densa mata de pelo que, después de una detenida meditación, había decidido no cortarse jamás, y levantó el pesado cepillo de plata repujada que le habían regalado con motivo de su boda y que tenía la virtud de impresionar a las camareras de los hoteles. Lo levantó y se mantuvo quieta ante el espejo de tres hojas que le permitía ver tres diferentes versiones de su rostro de facciones un tanto grandes, pero hermoso; y también veía, más allá del cristal, una parte de la terraza, del prado y las copas de algunos árboles.

Dentro del cristal, en sus ojos, vio lo que había sentido aquella noche por el deteriorado, silencioso y romántico caballero. «Enamorada», se leía en sus ojos. Pero fuera, en la pileta, en el tocador, entre las cajas de plata y los cepillos de dientes estaba el otro amor, el amor por su marido, el corredor de Bolsa. «El padre de mis hijos», añadió, amparándose en el cliché que tan convenientemente ofrecía la literatura. El amor interior se reflejaba en los ojos; el amor externo, en el tocador. Pero ¿qué sentimiento era aquel que se le había despertado al ver, por encima del espejo, al aire libre, el cochecito que se acercaba, cruzando el prado, a las dos niñeras y a su hijo George rezagado?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker