Fin de viaje
Fin de viaje —Y a todo eso ¿con qué autoridad se ha dicho que habÃa allà una tumba? —interrumpió la señora Thornbury—. Los montones en cÃrculo que se encuentran en nuestros antiguos campos ingleses, también se dice que son túmulos, pero, veamos. ¿Dónde guardaban los antiguos el ganado? En aquellos tiempos los rebaños eran el capÃtulo corriente de todo hombre, fuese o no comerciante.
Como Hugh Elliot, que era quien rebatÃa sus argumentos estaba ausente, nadie le refutó sus puntos de vista. Hugh apareció súbitamente con un gran pañuelo de algodón de vivos colores, mostrándolo con satisfacción y orgullo.
—¡Una ganga! —dijo muy ufano y extendiéndolo para que todos lo vieran—. Acabo de comprárselo a ese hombre alto de los pendientes. ¿Qué te parece para la señora Raymond Parry, Hilda?
—¡La señora Raymond Parry!
Esta exclamación fue lanzada a la vez por Helen y la señora Thornbury y seguidamente se miraron como si se vieran por primera vez.
—¿Han ido ustedes a sus agradables reuniones? —preguntó la señora Elliot.