Fin de viaje
Fin de viaje Cuando los familiares de Susan aprobaron su noviazgo y éste se hizo oficial, todos convinieron en que el acontecimiento era digno de ser celebrado. Excursión habÃan celebrado ya una. Lo más indicado parecÃa ser un baile. Además, con un baile se amenizarÃa una de aquellas veladas, monótonas, a pesar del bridge. El proyecto tuvo buena acogida. Evelyn dio unos pasos por el salón y proclamó que el piso era excelente. El señor RodrÃguez les informó sobre los músicos. HabÃa un español que tocaba el violÃn, acompañado al piano por su hija, una muchacha de grandes ojos negros. Tocaban en todas las bodas y podÃan amenizar la noche. Los que no quisieran bailar, podÃan ir a otra sala o al billar. Hewet se hizo cargo de reunir a los concurrentes para la fiesta, sin hacer caso alguno de las continuas advertencias de Hirst. Como su opinión no se tomaba en cuenta, se retiró junto a un grupo de solitarios caballeros y la señora dudosa. Se convino en que la fiesta se celebrarÃa el viernes, una semana después de hacerse públicas las relaciones. Asà lo declaró Hewet, muy satisfecho.
—¡Vendrán todos! —dijo Hirst—. ¡Señor Pepper, permÃtame! —gritó al verle pasar con su eterno libro bajo el brazo—. Contamos con usted para abrir el baile.
—Por supuesto que no se podrá dormir…