Fin de viaje
Fin de viaje —¿Se distraen ustedes? —preguntó Hewet, que acompañaba a la muchacha.
—Esto trae otros recuerdos —suspiró la señora Thornbury—. Tengo cinco hijas y a todas les encanta bailar. A usted también le gusta, ¿verdad, señorita Vinrace? —Y sonrió a Rachel con ternura maternal—. A su edad me ocurrÃa a mà lo mismo. Siempre rogaba a mamá que esperase otro baile más…
—Parece que tienen bastante que contarse —dijo la señora Elliot, viendo alejarse a la pareja—. ¿Recuerda usted la excursión? Él fue el único que logró sacarle alguna palabra.
—Su padre es un hombre muy interesante —dijo la señora Thornbury—. Posee una de las empresas navieras más fuertes en Hull. Ya recordará usted su magnÃfica réplica a Mr. Asquith cuando las últimas elecciones. Es una gran cosa encontrar un hombre de su experiencia entre los más decididos proteccionistas.
A la señora Thornbury le hubiera satisfecho más hablar de polÃtica que de los asistentes a la fiesta, pero la señora Elliot contestaba a todo aquello como si le hablasen de la luna. Lo único que se le ocurrió decir, referente a polÃtica, fue: