Fin de viaje
Fin de viaje Siguió largo rato sacando ejemplos por el estilo. Los ruidos propios de un lugar donde hay gente en silencio, una tos, un estornudo, un carraspeo, un murmullo de conversación o el crujido de un papel se le antojaban a Hirst el ruido de los huesos y tendones de la carne al ser desgarrada por las fieras. Estas frases no hicieron mella en Hewet, cuya atención estaba fija en un grupo de armas colocadas de tal forma que desde cualquier lugar parecían amenazar al observador. Hirst, al darse cuenta de la distracción de Hewet, profundizó más con la mirada a la gente que había a su alrededor. Estaba muy alejado para percibir sus conversaciones, pero le gustaba reconstruirlas valiéndose de sus gestos.
La señora Thornbury recibió muchas cartas y estaba completamente embebida en su lectura. Al terminar una hoja la pasaba a su marido o le daba un pequeño resumen del contenido.