Fin de viaje
Fin de viaje Su hermana Emily, maestra como ella, le escribÃa: «Debemos estar prevenidas, aunque no dudo que esta vez Hubert serÃa más razonable». SeguÃa contándole que en los Lagos lo pasaba estupendamente. «En este tiempo están preciosos. Nunca he visto tanta flor como este año. La vieja Alice… tan joven como siempre y preguntando por todos con el afecto acostumbrado. Los dÃas pasan volando y el curso se renueva. La cuestión polÃtica no tan buena como fuera de desear; ahora que esto solo lo digo en privado, no quiero enfriar los entusiasmos de Helen. Lloyd George ganó, asà es que seguiremos como estábamos. ¡Ojalá me equivoque! Por lo menos tenemos nuestra tarea que cumplir. No creas a Meredith, le falta sensibilidad como a W. W.». A continuación discutÃa una cuestión de literatura inglesa que su hermana le habÃa expuesto en una carta anterior.
A poca distancia de la señorita Allan y algo ocultos por unos arbustos, Arthur y Susan se cambiaban sus cartas. La letra grande y clara de una jugadora de hockey de Wiltshire, se hallaba en aquel momento sobre las rodillas de Arthur, mientras Susan descifraba una letra pequeñÃsima y apretada y que transparentaba una alegre y ligera despreocupación unida a unos buenos propósitos.
—Cuánto deseo gustarle al señor Hutchinson, Arthur —dijo Susan preocupada.
—¿Quién es esta Flo? —preguntó Arthur.