Fin de viaje
Fin de viaje —¿Flo Graves? La muchacha que está en relaciones con ese tremendo señor Vincent —contestó Susan—. ¿Está casado el señor Hutchinson? —preguntó a su vez.
En su cabeza bullÃan un sin fin de planes, todos debÃan casarse en seguida en cuanto ellos llegasen. Esa era la solución ideal y la curación de todos los males que padece una persona soltera: inquietud, falta de salud, melancolÃa, excentricidad, etc. Si tales sÃntomas persistÃan después de la boda, eran ya leyes naturales que demostraban que solo habÃa un Arthur Venning y solo una Susan para casarse con él. Esta teorÃa contaba como único sostén su propia experiencia. Los últimos dos o tres años se habÃa sentido extrañamente inquieta, y aquel viaje con una tÃa vieja y egoÃsta, que la trataba como una compañera y criada al propio tiempo, le dio la exacta medida de lo que la gente esperaba ya de ella. Desde el momento en que se puso en relaciones, su tÃa la trató con más consideración. Protestaba enérgicamente cuando Susan se empeñaba en calzarla como siempre, agradecÃa su compañÃa y no era como antes que la exigÃa como la cosa más natural del mundo. PreveÃa más consideraciones y comodidad de la que de otro modo hubiera disfrutado y este cambio aumentaba su afecto por los seres conocidos.