Fin de viaje
Fin de viaje Al sol, en el espacio al borde del bosque, vieron a Helen sentada todavÃa en el tronco del árbol. Su traje blanco deslumbraba mucho a la luz del sol. Hirst, incliÂnado sobre el codo, estaba a su lado. Instintivamente se detuvieron. La presencia de los demás parecÃa clavarlos en la tierra. Oprimiéronse la mano en silencio por unos momentos.
—Debemos seguir —insistió por fin Rachel en voz baja.
Hicieron un esfuerzo y acortaron la distancia que los separaba de la pareja sentada sobre el tronco caÃdo. Al aproximarse, Helen se volvió, los miró un rato sin proÂnunciar palabra, y al llegar junto a ella, dijo en voz baja:
—¿Vieron al señor Flushing? Ha ido a buscarles. PenÂsó que se podÃan perder, aunque ya le dije que no era probable.
Hirst se volvió, mirando a las ramas cruzarse en el aire sobre él.
—¿Vale la pena el paseo? —preguntó con voz adormiÂlada.
Hewet se sentó a su lado en la hierba y empezó a abaÂnicarse.
—Calor —dijo.
Rachel se balanceaba al otro lado de Helen en el filo del tronco.
—Mucho calor —repitió ella.