Fin de viaje
Fin de viaje Se extendieron en consideraciones sobre el nacimiento de aquel sentimiento y cómo lo sentían cada uno de ellos. A pesar de ser muchas las voces que los de atrás les daban, no las oyeron. Sumidos en sus sutilezas, la repetición del nombre de Hewet sonaba como el crujir de una rama seca, o el trino de un pájaro.
El sonido de la brisa murmurando al mover la hierba fue acrecentándose sin que ellos lo advirtieran, como tampoco el sonido de unas pisadas que se acercaban. Una mano fuerte como el hierro cayó sobre el hombro de Rachel, produciéndole la sensación de que descendía del cielo. Cayó al suelo y sintió la hierba cruzar por sus ojos y oídos, y metérsele hasta en la boca. A través de unos troncos altos que se movían vio una figura grande y sin forma entre ella y el cielo. Se quedó sin habla y casi sin sentido. Al fin se vio tendida boca arriba. Todas las hierbas se movían a su alrededor, temblando como por efecto de su fuerte respiración. Sobre ella, dos figuras altas. Terence y Helen. Los dos estaban muy acalorados, reían y hablaban a un mismo tiempo. Frases entrecortadas llegaban a Rachel, tendida en el suelo. Creyó oír hablar primero de amor, y después de matrimonio. Se incorporó, quedando medio sentada, y sintió el abrazo tierno que Helen le daba. Comprendió que compartía su felicidad y se lo agradeció devolviéndole el abrazo con toda su alma.