Fin de viaje
Fin de viaje —¿Os acordáis de aquella mañana después del baile? —les preguntó—. Aquà fue donde nos sentamos, y tú decÃas tonterÃas mientras Rachel cogÃa unas piedrecitas y las colocaba en montoncitos. Yo, por otro lado, sentà que como un rayo se me revelaba todo el sentido de la vida. —Hizo una ligera pausa y continuó apretando los labios en un gesto singular—. ¡Amor! —dijo—. Esto me parece que lo explica todo. Siento una alegrÃa sincera de que os queráis.
Se volvió bruscamente, sin mirarles, y regresó a la villa. Estaba exaltado y como avergonzado de haber dicho tan llanamente lo que en realidad sentÃa. Probablemente se estarÃan riendo de él, quizá le tomarÃan por tonto. ¿HabÃa dicho realmente lo que sentÃa?
Era cierto que al irse Hirst se quedarÃan riendo. La disputa sobre Helen, que se iba agriando por momentos, cesó, y de nuevo les invadió una sensación de paz.