Las Olas
Las Olas —Ya se han ido todos —dijo Louis—. Estoy solo. Han entrado a desayunarse en casa, me he quedado en pie junto a la pared, entre las flores. Es muy pronto, es antes de las lecciones. Apunta flor tras flor en la espesura verde. Los pétalos son arlequines. Se yerguen los tallos desde los negros hoyos de abajo. Las flores nadan como peces de luz sobre las aguas oscuras, verdes. Sujeto un tallo en la mano. Soy el tallo. Mis raÃces se hunden en las profundidades del mundo a través de la tierra seca de ladrillo, de tierra húmeda, cruzando los veneros de plomo y plata. Soy todo fibra. Me sacuden todos los temblores, y el peso de la tierra oprime mis costillas. Aquà arriba mis ojos son hojas verdes, sin visión[75]. Soy un niño vestido de franela gris que lleva un cinturón abrochado con una serpiente de latón aquà arriba. Ahà abajo mis ojos son los ojos sin párpados de una figura de piedra en un desierto junto al Nilo. Veo mujeres que pasan con cántaros rojos hacia el rÃo, veo camellos que se bambolean, y veo hombres con turbantes. Oigo pisadas, temblores, movimientos a mi alrededor.