Las Olas
Las Olas »Luego voy a la alacena y cojo los húmedos paquetes de ricas sultanas, llevo la pesada harina hasta la limpia mesa recién fregada de la cocina. Amaso, extiendo, tiro, introduzco las manos en las cálidas entrañas de la masa. Dejo que el agua fría recorra mis dedos. Es muy vivo el fuego, las moscas revolotean en círculo. Encierro de nuevo en la alacena todas las grosellas y arroces, las bolsitas de color de plata y las bolsitas azules. La carne está en el horno, se levanta el pan en una suave cúpula bajo un paño limpio. Por la tarde paseo hasta el río. Está lleno de vida todo el mundo. Van las moscas de hierba en hierba. Están las flores cargadas de polen. Los cisnes se deslizan en orden por la corriente. Las nubes, cálidas ahora, con luces del sol, remontan las colinas, dejando doradas las aguas y dorados los cuellos de los cisnes. Echando una pata tras otra, cruzan las vacas el campo masticando. Palpo el campo buscando la seta de blanca cúpula, y quiebro su tallo, y cojo la orquídea morada que crece junto a ella, y dejo la orquídea junto a la seta que tiene tierra en las raíces, y luego me voy a casa a calentar el agua para mi padre, entre las rosas que en la mesa acaban de ponerse de color rojo.