Las Olas
Las Olas »Ahora el coche detiene su marcha. Se ilumina una franja de la calzada. Se cierra y abre la puerta. Llegan algunas personas, no hablan, entran aprisa. Luego, el sonido de guadaña que hacen los abrigos al entregarlos en el recibidor. Esto es el preludio, el comienzo. Miro, observo, me maquillo. Todo es exacto, todo está preparado. Tengo el pelo recogido en una onda. El rojo de los labios es el correcto. Ya estoy preparada para unirme a los hombres y mujeres que están en las escaleras, mis iguales. Paso ante ellos, expuesta a sus miradas, como ellos a las mías. Relampaguean las miradas, pero no nos mostramos signos de reconocimiento ni nos ablandamos. Los cuerpos se comunican. Ésta es mi vocación. Éste, mi mundo. Todo está decidido y dispuesto: el servicio, ahí, en pie, y ahí, toman mi nombre, un nombre nuevo, desconocido, y lo arrojan ante mí. Entro.