Las Olas
Las Olas »Ahora, con un pequeño movimiento, igual que una lapa a la que separan de la roca, me separo, me voy con él, me lleva. Nos rendimos al lento fluir. Entramos y salimos de la música irresuelta. Las rocas rompen la corriente del baile, éste chirría, tiembla. Nos arrastra dentro y fuera esta enorme figura, nos mantiene juntos, no podemos salir de sus paredes perfectamente circulares, abruptas, irresueltas, gráciles. Nuestros cuerpos —el suyo, duro; el mío, moldeable— son apresados en este cuerpo, nos mantiene juntos; y después, alargándose en pliegues suaves, gráciles, se interpone rodando entre nosotros, una y otra vez. De repente, se interrumpe la música. La sangre sigue circulando, pero el cuerpo permanece quieto. Gira ante mis ojos la habitación. Se detiene.