Las Olas
Las Olas —Por el claro del seto —dijo Susan—, la vi besándolo. Levanté la cabeza del tiesto, y miré por el claro del seto. La vi besándolo. Los vi besándose, Jinny y Louis. Esconderé mi agonÃa en el pañuelo. Lo estrujaré hasta que sea una pelota. Me iré sola hasta el hayedo, antes de las clases. No me sentaré a la mesa para hacer sumas. No me sentaré junto a Jinny o Louis. Me llevaré la angustia y la depositaré sobre las raÃces de las hayas. La examinaré y llevaré entre los dedos. No me encontrarán. Comeré avellanas, y buscaré huevos entre las zarzas, y se me enredará el pelo, y dormiré bajo los setos, y beberé agua de los arroyos, y me moriré allÃ.
—Acaba de pasar Susan —dijo Bernard—, acaba de pasar ante la puerta de la caseta de las herramientas con el pañuelo estrujado, hecho una bola. No lloraba, pero los ojos, tan hermosos, parecÃan rendijas semejantes a los de los gatos cuando se disponen a saltar. Iré con ella, Neville. Iré tras ella con cuidado, para estar cerca, con mi curiosidad, para consolarla cuando estalle su ira y piense: «Estoy sola.»