Las Olas
Las Olas —Ahora —dijo Bernard—, exploremos. Allà abajo, entre los árboles, está la casa blanca. Siempre está allÃ, tan lejos, debajo de nosotros. Nos hundiremos como nadadores que sólo alcanzan a tocar el suelo con la punta de los dedos de los pies. Nos hundiremos al correr. Las olas se cierran por encima de nosotros, las hojas de las hayas se juntan sobre nuestras cabezas. El reloj del establo tiene unas manecillas relucientes. Aquello son las azoteas y las buhardillas del edificio principal. Un mozo de cuadra con botas de goma hace ruido en el patio. Aquello es Elvedon.