Las Olas
Las Olas »Mira, Percival, mientras van a coger un taxi, mira el futuro que vas a perder dentro de poco. La calle es dura, y está pulida por el paso de innumerables ruedas. Por encima de nuestras cabezas cuelga como un paño ardiente el dosel amarillo de nuestra tremenda energía. Derraman esta luz los teatros, las salas de fiestas, las lámparas en casas particulares.»
—Por el cielo viajan —dijo Rhoda— nubes puntiagudas, semejantes a pulidos huesos de ballena.
—Ahora comienza la agonía, ahora me ha cogido el horror en sus colmillos —dijo Neville—. Ya llega el taxi, ahora se va Percival. ¿Qué podemos hacer para retenerlo?, ¿cómo salvar la distancia que nos separa?, ¿cómo atizar el fuego para que no deje de arder nunca?, ¿cómo dejar para el futuro una señal de que nosotros, los que estamos ahora en esta calle, amábamos a Percival? Ahora se va Percival.