Las Olas
Las Olas »Con su muerte, Percival me ha hecho este regalo, me ha revelado este terror, me ha dejado padecer esta humillación: caras y más caras, servidas por pinches como platos de sopa, groseras, ávidas, indiferentes, mirando los escaparates llenos de paquetes, guiñándose los ojos, tropezando, destruyendo todo, haciendo impuro incluso nuestro amor, tocado ahora por sus dedos sucios.
»Ésta es la tienda de las medias. Y hasta creería que fluye de nuevo la belleza. Desciende su murmullo por estos pasillos, entre estos bordados, entre cestos de lazos de colores. Y hay entonces cálidos huecos tallados en el corazón de la tempestad, nichos de silencio donde podemos refugiarnos de la verdad que deseo, bajo el ala de la belleza. Se suspende el dolor al abrir una chica un cajón en silencio. Y entonces habla, me despierta su voz. Desciendo aprisa hasta el fondo, entre las hierbas, y veo envidia, celos, odio y desprecio que se mueven como cangrejos por la arena cuando ella habla. Éstos son nuestros compañeros. Pagaré la cuenta, y me llevaré el paquete.