Las Olas

Las Olas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al acercarse a la orilla, cada línea se elevaba, crecía, rompía y barría la arena con un leve velo de agua blanca. La ola hacía una pausa y volvía de nuevo, bostezando a la manera del que duerme cuyo aliento va y viene de forma inconsciente. Gradual, se aclaraba la línea oscura del horizonte como si los posos de una vieja botella de vino se hubiesen sumido y quedase el verde vidriado. Detrás, a la vez, el cielo se aclaraba como si allí se hubiera sumido el sedimento blanco; o si hubiese levantado una luz el brazo[73] de una mujer tendida bajo el horizonte, y se extendiesen por el cielo unos surcos planos y blancos, verdes y amarillos, semejantes a varillas de un abanico. Después levantaba la luz aún más y el aire parecía volverse fibroso, y parecía alejarse con prisa de la superficie verde mediante hebras amarillas y rojas que llameaban y brillaban igual que el fuego humeante que arde en las hogueras. Gradualmente, se fundían las hebras de la hoguera ardiente en una niebla baja, en una incandescencia que elevaba el peso del cielo de lana, gris, por encima de ella, y lo convertían en un millón de átomos de azul pálido. Poco a poco, se volvía transparente la superficie del mar, y se quedaba haciendo ondas y destellando hasta que los trazos oscuros casi se borraban. Poco a poco, el brazo que sujetaba la luz la elevaba más arriba, y después aún más, hasta que una clara llama se hacía visible; ardía un arco de fuego en la curva del horizonte, y, alrededor de él, el mar se incendiaba en oro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker