Las Olas
Las Olas Llegaba la luz a los árboles del jardĂn, y hacĂa transparente una hoja y luego otra. Trinaba agudamente un pájaro, habĂa una pausa, otro trinaba más abajo. El sol perfilaba las paredes de la casa, y descansaba semejante a la punta de un abanico sobre una persiana blanca, y dejaba una huella dactilar de sombra azul bajo la hoja junto a la ventana del dormitorio. Se movĂa ligeramente la persiana, pero en el interior todo estaba oscuro y era irreal. En el exterior cantaban una melodĂa inexpresiva los pájaros.
—Veo un anillo —dijo Bernard— suspendido sobre mĂ. Tiembla y se mueve en un lazo de luz.
—Veo un rectángulo de color amarillo pálido —dijo Susan—, se extiende a lo lejos hasta reunirse con una cinta morada.
—Oigo un sonido —dijo Rhoda—, chipi, chip; chipi, chip; sube y baja.
—Veo un globo —dijo Neville—, cuelga en una gota sobre las faldas enormes de una colina.
—Veo una borla carmesà —dijo Jinny— trenzada con hilos de oro.
—Oigo algo que golpea —dijo Louis—. Está encadenado el pie de una bestia enorme. Golpea, golpea y golpea.
—Mirad la telaraña en la esquina del balcón —dijo Bernard—. Tiene gotas de agua, gotas de luz blanca.
