Orlando
Orlando Al fin concluyó el drama. Todo quedó a oscuras. Lágrimas le rodaban por la cara. Mirando al cielo vio negrura también. Ruina y muerte, reflexionó, lo cubren todo. La vida del hombre acaba en la tumba. Los gusanos nos devoran.
Methinks it should be now a huge eclipse
Of sun and moon, and that the affrighted globe
Should yawn…
Al decir esto una estrella de alguna palidez surgió en su memoria. La noche era oscura, era tenebrosa; pero era una noche como ésa la que ellos aguardaban; era una noche como ésa la que ellos necesitaban para la huida. Recordó todo. Había llegado el momento. En un arranque de pasión atrajo a Sasha, y le gritó al oído: «Jour de ma vie!». Era la señal convenida. A medianoche se encontrarían en un mesón cerca de Blackfriars. Había caballos apostados. Todo estaba listo para la fuga. Así se despidieron, ella a su tienda, él a la suya. Faltaba todavía una hora.