Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo En el convento del Enrejado Verde se saborea
un té preparado con agua de nieve caída
sobre los ciruelos.
La Madre Langosta irrumpe en el patio Rojo y Alegre.
La respuesta de la abuela Liu, «cuando la flor caiga, nacerá…», acompañada de los gestos con que pretendía abarcar el grosor de una imaginaria calabaza, causaron entre los presentes un nuevo estallido de risas. La vieja se despachó de un trago la copa de vino, y con la intención de seguir provocando la hilaridad de su público, dijo:
—De verdad que soy bruta y torpe, y además estoy medio borracha. Debo tener mucho cuidado con esta copa de porcelana no vaya a ser que la haga pedazos; estaría más tranquila si me hubieran dado una de madera.
Con sus toscas palabras consiguió que todos se echaran a reír otra vez. Pero Xifeng contestó al vuelo:
—Abuela, si prefiere beber en copas de madera la complaceremos, pero debo advertirle que no son como las de porcelana; vienen juntas en un juego y se ha de beber de cada una de las piezas.