Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo La abuela Liu pensó: «Sólo pretendía hacerles reír, ¿cómo iba a suponer que en esta casa tendrían copas de madera? En mis cenas con los notables de la aldea he tenido ocasión de ver numerosas copas de oro y plata, pero nunca una de madera. ¡Ya sé! Deben ser los tazones que utilizan los niños. Sólo es una treta para hacerme beber más de la cuenta. Pues bien, no importa; su vino no es más fuerte que aguamiel y nada arriesgo bebiendo un poco más». Y concluida esta reflexión proclamó:
—De acuerdo, traiga las copas de madera y ya veremos qué pasa con ellas.
Inmediatamente Xifeng dijo a Fenger:
—Trae ese juego de diez copas de raíz de bambú que hay en el estante de libros del cuarto interior.
La doncella se dispuso a cumplir el encargo, pero en ese momento intervino Yuanyang con una sonrisa.
—Esas copas son demasiado pequeñas; además, usted acaba de decir que son de madera y no estaría bien que le trajéramos de bambú. Mejor será el juego de diez copas grandes de raíz de boj que hay en nuestra casa. Que la abuela beba en ellas.