Sueño en el pabellón rojo

Sueño en el pabellón rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La abuela Liu levantó la cabeza, entornó los ojos y, señalando uno por uno los caracteres de la inscripción, dijo como si deletreara:

—«Espléndido… Salón… del Emperador… de Jade».

Todos rieron y aplaudieron la ocurrencia. Y hubieran continuado tomándole el pelo si no lo hubiera impedido el estómago de la abuela, que súbitamente empezó a rugir. Enseguida pidió papel a una de las doncellas más jóvenes y se dispuso a bajarse el pantalón.

—¡No, no! ¡Aquí no! —gritaron todos con grandes aspavientos.

Y se ordenó a una vieja ama que la llevase a la esquina nordeste. Después de indicarle el camino, la vieja criada aprovechó para irse a descansar un poco. Y es que el vino amarillo no le había sentado bien a la abuela Liu, y tanta comida y tan grasienta le había producido una sed que aplacó con ingentes cantidades de té, todo lo cual, mezclado, había contribuido a descomponerle el estómago. Así, pasó un buen rato acuclillada en el retrete. Cuando por fin se incorporó, el vino se le había subido a la cabeza y, como ya era de edad avanzada, tanto tiempo en cuclillas le había producido tal mareo que ahora no recordaba el camino de regreso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker